lunes, 16 de febrero de 2009

Reflexiones ligeras

El día de hoy hay mucho sobre lo que quisiera hablar, pero creo que no tengo el material suficiente para entrar a profundidad en ningún tema. Dado que estos son temas de importancia para el país, no me gustaría tocar ninguno superficialmente, pero creo que es peor tratar de profundizar en un tema sin la información adecuada.

Empezaremos rescatando algunas de las ideas de ayer. Hoy leí la noticia en El Faro de que Will Salgado y Rodrigo Ávila firmaron el compromiso por las obras en San Miguel. Sinceramente, la noticia fue mucho menos trascendente de lo que esperé ¿Porqué? Porque el mismo día de la firma del acuerdo, este ya parece vacío.

Para explicarles porque opino esto, parafrasearé una canción que conozco llamada Doctor Fausto: lo que se ha firmado es un pacto entre Rodrigo Ávila y Will Salgado, los salvadoreños no hemos firmado nada, ni siquiera el pueblo de San Miguel ha participado en el acuerdo. Sin embargo, Rodrigo Ávila ya insinuó descaradamente que seremos los salvadoreños los que pagaremos el millón de dólares en caso de que no se cumplan los compromisos, al decir que el dinero saldría de las arcas del estado. Al parecer Will no está de acuerdo, y dice que será Ávila quien pagará a título personal. Pero se trata de ARENA, no importa el nombre de quien estará en el cheque, todos sabemos que sacarán el dinero de nuestros impuestos de todas formas.

Por si eso fuera poco, cuando se trata de obras los beneficiados siempre son el pueblo, pero cuando hablamos de dinero... nuestro país esta lleno de talentosos magos que lo hacen desaparecer. Sin ofender al alcalde migueleño, pero él fácilmente podría usar la mitad del millón para obras de caridad y con la otra mitad comprarse lo que le de la gana. Al final de cuentas, Ávila y Will se han armado su paquete navideño, y nada nos garantiza a los salvadoreños que nos dejarán dulces. El compromiso firmado no vela por los intereses de los salvadoreños.

Dije que el día de hoy tocaría solo algunos temas superficialmente, y en realidad siento que ha sido muy superficial el análisis anterior. Pero creo que no ensuciare el artículo hablando de algo diferente. Solo quiero recordarle a mis lectores, que en política toda verdad puede ser distorsionada y todo trato puede ser violado. En mi opinión hay dos opciones: a Will Salgado se le olvidó que Ávila también es un político y se creyó más inteligente al salir con lo de la cláusula del millón de dolares, o todo es un show bien orquestado entre los medios de comunicación y Will no es tan puro como se creía.

Reflexionando detenidamente, me alegra que Mauricio Funes no se halla visto involucrado en este tipo de negociaciones políticas, aunque no puedo estar seguro de sus razones.

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