Gobierno ciudadano, estas son las palabras que están de moda entre los partidos políticos en estas elecciones. Una moda que indudablemente inició el FMLN al elegir a Mauricio Funes como candidato presidencial, y que luego siguió ARENA con Arturo Zablah como candidato a la vicepresidencia.
Ambos han intentado desligarse de las estructuras radicales de sus partidos y obtener el apoyo de la ciudadanía, pero el que lo ha logrado con mayor éxito ha sido el candidato efemelenista, a través del movimiento Amigos de Mauricio. Zablah también tiene apoyo, pero al haber entrado tarde en la contienda, causando malestar en algunos miembros del partido ARENA, y siendo solamente candidato a la vicepresidencia, no ha logrado llegar al mismo número de seguidores que ostenta Funes.
Tras la desinscripción de los candidatos del PCN y del PDC, se dio inicio a una nueva etapa en la contienda electoral. Militantes de todos los partidos han decidido prestar su apoyo a alguno de los dos candidatos, algunos incluso causando grandes dilemas internos, como en el caso del ya desaparecido FDR. Y todavía son más los que evitan apoyar públicamente o que aún no han tomado su decisión, como el célebre alcalde migueleño, Will Salgado.
Este movimiento de fuerzas tiene un potencial mucho más allá del simple apoyo político. Es un ensayo, un bosquejo de lo que podría llegar a ser una verdadera unidad nacional. Por supuesto que esto sería mucho más complejo, y para que sucediera los candidatos deberían de estar dispuestos a escuchar, pero es un comienzo. ¿Y por qué es importante esta unidad? Porque si todos empujamos en la misma dirección, es posible llegar a realizar grandes cosas en beneficio del país.
Dejenme hablarles un poco de mi visión, a partir de la nueva propuesta del candidato Funes, llamada Ciudad Mujer. No es mi intención hacer propaganda, pero este proyecto me ha impresionado grandemente debido a su aparente complejidad y solidez. Esta es una propuesta que, en mi humilde opinión, solo es posible llevar a cabo mediante la conjunción de varios sectores de nuestra sociedad. He dicho aparente, porque no he logrado encontrar aún mayor información sobre este proyecto, y me es imposible evaluar su viabilidad o su impacto en la sociedad salvadoreña. Sin embargo, creo que este tipo de proyectos podría abrir las puertas para un nueva era en El Salvador en la que todos trabajemos por un bien común.
En las últimas semanas, Rodrigo Ávila ha regalado casas y organizado ferias del empleo, tratando de demostrar que trabaja para mejorar la situación del país. Pero el problema es que lo hace solo, tratando de cargar con el peso de todos los salvadoreños por sí mismo, o por lo menos es la imagen que trata de ofrecernos, la imagen de yo soy capaz.
Una nación esta compuesta por su gente, y es su gente la que la hace caminar. Talvez yo me equivoque y el proyecto de Ciudad Mujer no sea un esfuerzo conjunto de la sociedad; pero el potencial existe, en organizaciones como Amigos de Mauricio, para impulsar un verdadero desarrollo en nuestra sociedad. Yo no quiero entregarle mi país a un caudillo que nos salvará milagrosamente de la crisis, quiero un líder que sea capaz de aprovechar mi esfuerzo y el de mis compatriotas para salir adelante.
Ni Mauricio Funes ni Rodrigo Ávila, o Arturo Zablah, tienen la capacidad de sacar al país adelante. Solamente lo lograremos si trabajamos todos juntos, y el presidente que mejor entienda esta realidad y adapte sus políticas acordemente, es el que gobernará mejor al país.
jueves, 12 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu también puedes opinar, se aceptan todas las ideologías y credos, solo te pido que lo hagas con respeto